miércoles, 17 de septiembre de 2008

Actes a Barcelona: visita del company Bruno Lima Rocha de la FAG de Porto Alegre


Aquest mes de setembre, ens visita el company Bruno Lima Rocha, company anarquista brasiler, militant de la Federació Anarquista Gaucha (FAG - www.vermelhoenegro.org/fag ), politòleg, periodista i fins a fa uns mesos Secretari de Relacions Internacionals de la FAG. El company va arribar a l’Estat Espanyol el dia 14 de Setembre i s’anirà el 29 d’aquest mateix mes, estant previst que passi per Barcelona els dies dijous 18 i divendres 19 de setembre. Altres xerrades-debat tindran lloc a Madrid, València, Burgos, Sevilla, Marinaleda, Euskadi, Lisboa i París.

Compromès en la lluita pels interessos de les majories empobrides i les seves formes d’organització, tant a Rio Grande com a Brasil i en tota l’Amèrica Llatina, sota els principis de democràcia directa, lluita popular, la solidaritat i la independència de classe, és un destacat militant de la Federació Anarquista Gaucha de Porto Alegre (FAG), de la qual ha estat, com hem dit anteriorment, Secretari de Relacions Internacionals fins a fa uns mesos, i de l’anarquisme organitzat i inserit socialment d’Amèrica Llatina.

Aquesta visita es deu a una invitació realitzada pel grup Solidaridad Libertaria de la CGT de Burgos, en el marc de la seva activitat solidària i de treball en comú amb les organitzacions de l’esmentat anarquisme organitzat i inserit socialment d’Amèrica Llatina: Federació Anarquista d’Uruguai (FAU), Federació Anarquista Gaucha de Porto Alegre (FAG), Forum Nacional de l’Anarquisme Organitzat de Brasil (FAO), els companys argentins, etc.

El company és un dels autors del document titulat “Documento Wellintong Gallarza i Malvina Tavares: material de treball cap a la formació teòrica conjunta FAU-FAG” i vindrà a fer una gira per diferents ciutats de l’Estat Espanyol i si pot ser també alguna de Portugal i de França, amb la finalitat d’establir contacte amb companys/es anarquistes europeus i si pot ser amb organitzacions, i de passada debatre tenint en compte aquest document. No és un viatge propagandístic de la seva activitat, encara que és indubtable que durant la seva visita, i els debats en els quals intervingui, es parlarà de la mateixa.

Els companys anarquistes llatinoamericans, organitzats i inserits socialment (és necessari tenir en compte aquesta matisació, ja que els diferencia d’altres grups), des que es va crear SIL (Solidaritat Internacional Llibertària) han volgut debatre amb els companys d’altres regions del món, especialment amb els europeus. Aquest, és un dels motius del viatge. Així mateix, serà important que vegi que les condicions socials i polítiques són clarament diferents pel que els plantejaments dels uns i els altres necessiten matisacions segons la realitat de cada país, tenint en compte que l’actuació del capital globalitzat és la mateixa, però el desenvolupament arribat en una regió i una altra és molt dispar. També per a ells és un desig trobar una o diverses organitzacions anarquistes de referència, però aquest apartat ens sembla més complicat.

Dijous 18 de setembre de 2008

Xerrada-debat a l’Espai Obert (Violant d’Hongria 71) de Barcelona a les 17:30 h

Moviment llibertari: realitat, experiències, futur, coordinació internacional…

Ponents: Bruno Lima Rocha, Ferran Aisa, Pep Cara, Josep Maria Pi i Bernardo Rodríguez.

Presenta i modera: Emili Cortavitarte

Divendres 19 de setembre de 2008

Xerrada-debat a l’Espai Obert (Violant d’Hongria 71) de Barcelona a les 17:30 h

El moviment sindical front al capitalisme actual: situació, experiències i lluites, incidència del neoliberalisme i la crisi econòmica…

Ponents: Bruno Lima Rocha, Saturnino Mercader, Diego Rejón, Laura Gómez, Albert Rodríguez, Toni Casado, companys/es de SAS, Roca, Ensenyament,…

martes, 9 de septiembre de 2008

ANARCHISMO E POLITICA: LA REVISIONE CRITICA DI CAMILLO BERNERI di Stefano d'Errico

Texto base para la intervención llevada a cabo por Stéfano d'Errico en el IV Ciclo do Circulo Joaquina Dorado y Liberto Serrau celebrado en el mes de Mayo en Lísboa. Por su extensión (más de 50 páginas) puedes encontralo en formato PDF (en italiano).

martes, 2 de septiembre de 2008

FUNDAMENTOS DEL DESARROLLO CAPITALISTA, material para el debate por Desiderio Martín

Opresión y explotación de la mayoría de la humanidad, en función –sobre todo- de género, etnia, clase y medio ambiente.

El desarrollo de la economía mundial, a lo largo de su historia moderna –capitalismo- es desigual porque el modo de producción capitalista basado en el crecimiento por el crecimiento, no persigue la satisfacción de las necesidades sociales, sino el intercambio rentable como un fin en sí mismo. Los productos de este modelo no son sociales y a la vez lo son, sino el beneficio del Capital.

Este crecimiento, sin fines sociales, muestra el rasgo característico y a la vez paradójico del capitalismo: “la ausencia de una prosperidad general, en medio de una plenitud material”. El capitalismo no es sólo un problema de distribución desigual, sino que su verdadero problema, el corazón del mismo, deriva de la forma valor de la riqueza, lo cual hace que este sistema tenga una deriva permanente hacia productividades siempre incrementadas.

Otra de las consecuencias de este sistema de crecimiento, de producir por producir, es la acelerada destrucción del entorno natural.

El crecimiento exige ritmos diferentes en las distintas zonas del mundo, en los diferentes países, en las regiones y en las diferentes clases sociales. Las brechas, los destrozos, las injusticias, etc. Producidas, son explicadas como las consecuencias no deseadas de la acción del crecimiento, del modelo.

Es un desarrollo económico no sólo desigual sino combinado, porque el mayor desarrollo de unos (países centrales, clases dominantes, poblaciones beneficiarias de esos primeros mundos) se sustenta en la dependencia endémica –menor desarrollo- de los otros, y de esta articulación surge el marco necesario estructural –orden social mundial- para sostener la acumulación mundial liderada por los países centrales.

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El desarrollo desigual se encuentra asociado a:
- Transferencias de excedentes (es decir, de plusvalor) de los países –regiones, áreas, etc.-subordinados a los centrales, a través de formas comerciales, financieras, productivas o tecnológicas.

- La estructura productiva y de distribución y laboral de los países subordinados se adecua a la división internacional del trabajo, la cual está condicionada por la acumulación del capital en los países centrales y en las empresas transnacionales.

En la fase de la economía mundial (globalización) el modelo de acumulación capitalista persigue el objetivo central –y lo consigue- de aumentar la tasa de ganancia a nivel mundial, mediante una profunda reconversión tecnológica –sobre todo en los países centrales- y en un deterioro –precarización- de las condiciones de trabajo a nivel global y con especial violencia en los países dependientes.


Algunas cifras que miden en términos estadísticos estas relaciones desiguales:
- 3.000 millones de personas viven con menos de 2$ al día.
- Más de 800 millones de personas, cerca del 20% de la población mundial, se mueren de hambre (lo que la FAO califica de “genocidio silencioso”).
- El desempleo afecta a 180 millones de personas en el mundo, la cifra más alta de la historia.
- El subempleo –economía sumergida-, concentra a más de 1000 millones de personas.
- Centenares de millones de niños y niñas en el mundo se ven obligados no sólo a trabajar sino a hacerlo en régimen de esclavitud formal y material.
- Centenares de millones de personas han sido arrancadas en las dos últimas décadas –fase de expansión del capitalismo global, sobre todo por la extensión de las empresas multinacionales-transnacionales-, de sus modos de vida y de subsistencia tradicionales, siendo arrasados o catastróficamente arruinados sus hábitats ancestrales.
- Más de 100 millones personas se ven obligadas a elegir entre morirse literalmente de hambre o acostumbrarse a la “subordinación necesaria” en un ejercicio de racionalidad económica en los mercados de trabajo de los países desarrollados. Inmigración económica.
- Dos tercios de la población activa femenina del mundo “en desarrollo” trabajan en la economía informal.
- El círculo vicioso de pobreza y discriminación de género, comienza en e seno de la familia y se extiende a lo largo de toda la vida. Esta discriminación contribuye a la feminización de la precariedad, la pobreza y a la perpetuación de una generación a otra.
- 2.000.000 de personas mueren cada año, debido a causas relacionadas con el trabajo (fundamentalmente en los denominados “Tercer Mundo”).
La lógica de la desregularización, sigue de forma impecable las reglas del mercado: libertad de movimiento de los capitales (globalización) y destrucción de lo público como bien esencial de las poblaciones, ahora bien, esta desregularización desde la óptica neoliberal no puede ser de otra manera y se tiene que tener en cuenta que aquello que destruye en los momentos actuales, anteriormente fue creado y construido por este mismo sistema de producción y reproducción (el ejemplo de los Estados de Bienestar, nos vale) .

La desregularización de los mercados monetarios, es precedida por la eliminación de trabas a la libre entrada y salida de capitales, con lo cual, los Estados pierden, sino toda capacidad reguladora, aquella que determina orientar los flujos económicos bien con políticas monetaristas (control de gastos), bien con políticas que actúen sobre los ingresos.

Las privatizaciones de los servicios públicos esenciales para la población (agua, gas, electricidad, telecomunicaciones, educación, cultura) más el despegue absoluto de cualquier regla reguladora del capital financiero, en primer lugar y como segundo paso, la apropiación y explotación por las transnacionales, las transformaciones en la gestión de la mano de obra, etc., nos da un resultado en donde no sólo cambian las formas sino los sujetos colectivos.

Lo que se encuentra en vías de desaparición es el espacio de la(s) empresa(s) como el espacio de las negociaciones y los acuerdos que aseguran una estabilidad a los vínculos laborales y con ese espacio lo que se acaba es el sindicato como actor privilegiado en dichas negociaciones y acuerdos.

Lo que se denomina mundialización (globalización) podemos observarlo desde el ángulo de una aceleración y una ampliación de las posibilidades de combinación entre medios productivos y fuerza de trabajo.

Unos (máquinas) y otros (seres humanos), tienen abiertos ante sí un campo de articulaciones múltiples infinitamente más rico que en períodos precedentes. Pero la multiplicación exponencial de esas posibilidades ha pasado y seguirá pasando por la normalización, homologación y comparaciones generales de las dimensiones atadas en las situaciones de empleo.

Desde el lado del trabajador/a, sus remuneraciones, la formación, las cualificaciones, promociones, posibilidades de acceso, etc. ¿Qué sucede en este modelo mundializado? Que estos estatus (precios de mano de obra globales) se prestan a múltiples combinatorias precisamente porque cada una de esas dimensiones (salarios, promociones, cualificaciones, etc.) ha sido aislada de las demás, normalizada y homologada en escalas cada vez más amplias a través de instituciones y agentes sociales, políticos e institucionales de un alcance cada vez mayor. Es decir han sido normadas o reguladas.

Hoy no existe “iniciativa” e “innovación” productivas posibles al margen de la actuación racionalizadota de agentes políticos-institucionales que desbordan, y que no se integran formalmente en el marco jurídico del contrato de trabajo individual.

¿Cuál es el asunto entonces? Que los nudos del empleo ya no se ligan a un asalariado con una organización de forma estable, destruyendo de esta manera la estabilidad del vínculo del asalariado con las empresas, con el sector, lo que subyacía tras el papel desempeñado por…los sindicatos. Lo cual no significa su desaparición, como tampoco desaparece ni la clase de los asalariados ni los conflictos que su existencia multiplica, necesitando de algún tipo de gestión político-institucional de los mismos.

Las relaciones sociales en las que nos creamos y recreamos aparecen hoy infinitamente más abiertas en potencialidades que hace cincuenta años. No obstante, estas potencialidades (movilidad geográfica y laboral, recombinación flexible y revisable de las frecuencias y los ritmos de trabajo, etc.) nos son devueltas en la forma de precariedad e incertidumbre.

Las privatizaciones, las desregulaciones, la globalización económica, la concentración de capitales y su actuación transnacional, sirven a un modelo de crecimiento específico, el capitalista, por eso decir que dichas privatizaciones, desregulaciones, etc., son un robo, al transferir a los ricos la propiedad de los pobres, no es sino mostrar una de las consecuencias, pero no nos sirve en términos estratégicos para interrumpir la lógica económica y política del capitalismo. Lo mismo cabría decir de la bipolarización de la sociedad entre ricos y pobres, entre incluidos y excluidos, la cual crece a un ritmo exponencial como consecuencia de la mundialización-globalización, haciendo desaparecer el colchón amortiguador de lo que se denomina en los países ricos “la propiedad social o Estado del Bienestar” y que antes le fue necesario crearlo.

Algunos reputados autores (economista) americanos se preguntan que porque habría que oponerse “al trabajo barato, a los malos empleos y a los malos salarios” que pagan las grandes compañías transnacionales en el Tercer Mundo, cuando invierten allí o deslocalizan partes de su producción en ellos y su respuesta es simple y pragmática: es mejor malos empleos y malos salarios, que no tener empleo ni salario alguno. Es muy interesante analizar y conocer el argumentario que les lleva a esa conclusión.

“Los beneficios que el crecimiento económico sustentado en la exportación acarrea a la masa de la población en las economías que se están industrializando están fuera de discusión. Un país como Indonesia es tan pobre que su progreso puede medirse según la cantidad de comida promedio que ingiere una persona. Desde 1970, la ingesta per capita ha crecido de 2.100 calorías diarias a más de 2.800. Un llamativo tercio de los niños está todavía mal alimentado, pero en 1975 estaban más de la mitad. Mejoras parecidas se han registrado por toda la cornisa del Pacífico, incluso en sitios como Bangladesh. Esas mejoras no han tenido lugar porque gente bienintencionada de Occidente haya hecho algo para ayudarles(la ayuda exterior, nunca abundante, ha decrecido últimamente hasta desaparecer). Ni es el resultado de las políticas benignas de sus gobiernos nacionales, encallecidos y corruptos como siempre. Es el resultado indirecto, y no pretendido, de las acciones de empresas multinacionales desalmadas y de rapaces empresarios locales, cuya única preocupación es aprovecharse de las oportunidades de beneficio que ofrece el trabajo barato. No es un espectáculo edificante; pero, con independencia de los ruines motivos de las partes implicadas, el resultado ha sido mover a centenares de millones de personas de una situación de abyecta pobreza a algo que es todavía terrible, pero significativamente mejor” (Paul Krugman, 1998)

Las fracturas, las desigualdades, así como las vertebraciones, son una consecuencia, no la causa del problema.

Si la riqueza es una relación social, no la acumulación de cosas (mercancías) de forma privada, eso nos obliga a un compromiso político de luchar por garantizar lo esencial para todos y todas.


RELACION ENTRE LAS NUEVAS FORMAS DE GESTION DE LA MANO DE OBRA Y LAS REFORMAS DEL MERCADO DE TRABAJO.


La nueva organización del trabajo ha exigido cambios en el instrumento contractual laboral (el estatuto protector del trabajo asalariado) y en su regulación por el Derecho del Trabajo.

El mercado de trabajo, desde la reforma del año 1984, se constituye sobre el principio de la precariedad.

Hoy, sumada la población parada (10,93% -2.092.600- de la Población Activa) más la población con un contrato precario (30,36% - 5.176.000- de la Población Activa), nos encontramos que el 40% de la población activa, tiene una relación débil, frágil e insegura con el mercado de trabajo.

La norma -leyes laborales- y, las prácticas sociales de los empresarios, han contribuido a la actual fisonomía del mercado de trabajo asalariado.

El derecho laboral, como factor corrector de la subalternidad del trabajo dependiente, -de la relación salarial-, ha retrocedido.

La precariedad, la arbitrariedad, “la contingencia y la aleatoriedad” son el lazo que estrangula al trabajador/a con el empleo, es decir, una seña de identidad del salariado mismo.

Esta precariedad se encuentra inscrita en la escisión entre medios de producción y fuerzas de trabajo y conforma la clave de bóveda de la “inmensa acumulación de mercancías” que caracteriza a las sociedades capitalistas modernas. La intensificación de la productividad del trabajo, además, es la condición sine qua non, para que la posibilidad de una formación social no estructurada por la relación salarial (por el salariado), se haya convertido históricamente en algo más que una utopía.
El actual mercado de trabajo configura una nueva norma social “donde el individuo, ni como trabajador, ni como miembro de una clase, ni como generación –menos aún como género-, puede prever de modo alguno como evolucionará su empleo y sus condiciones de trabajo y de vida”.

Hoy, en los mercados actuales de trabajo, coexisten segmentos muy amplios o zonas de trabajo, donde su relación laboral no se encuentra regida por el derecho laboral, sino exclusivamente por el mercantil.

En estas zonas, la ilegalidad es notoria y la pérdida de capacidad de negociación de las condiciones de trabajo, conlleva efectos de precarización, no sólo del trabajo sino de vida. Su realidad estructural –la de estos segmentos-, sólo resulta inteligible –sociológicamente hablando-, en relación con los otros, con aquellos donde el derecho laboral rige aún bajo nuevas formas y a partir de nuevos actores.

Los trabajadores/as precarios/as configuran una conciencia de individualidad, escépticos con el sindicalismo, debido a la ruptura del vínculo estable del trabajador con la organización.
El sindicato necesita de ese vínculo estable para poder operar y al no existir, se tienen que encontrar nuevas políticas sindicales para acercarnos a estos nuevos actores colectivos.

Al abordar las nuevas formas de gestión de la mano de obra: la descentralización productiva y su relación con la precariedad laboral, estamos problematizando la realidad y buscamos conseguir varios objetivos:

- En primer lugar, conocer cuales son las relaciones entre los distintos colectivos (estables-fijos, temporales, precarios, subcontratados, etc.) y la legalidad que rige las relaciones laborales.

- Y, en segundo lugar, dotarnos de argumentos suficientes y ser capaces de enfrentarlos a la lógica de la externalización y su correlato sobre la precarización del mercado de trabajo.

A pesar de la ausencia de legalidad y más aún, la carencia absoluta de legitimidad social, de las flagrantes prácticas empresariales de ilegalidad, la legislación laboral tiene vías de protección de los derechos de las personas trabajadoras precarias.

Varias razones avalan la anterior argumentación. Una, que la misma existencia de legislación laboral es opuesta a la noción de un campo absolutamente desregulado y flexible. Y, otra, que la figura de cesión ilegal de mano de obra, tráfico prohibido de trabajadores/as, debe ser invocada en la práctica sindical con bastante más frecuencia de lo que habitualmente lo hacemos.

El problema de la precariedad es un problema político-social de cómo se constituyen en la sociedad moderna de economía globalizada, las relaciones laborales en los mercados de trabajo monetarizados y en los mercados no monetarizados.
La precariedad es una ausencia de derechos porque los mismos sé desregulan de las normas, es decir se eliminan o mitigan –mercados monetarios- y se esconden, no se visibilizan –en los mercados no monetarizados-, y en consecuencia se vacían las relaciones laborales de derechos democráticos y las relaciones sociales desaparecen.
La precariedad es responsabilidad del modelo de relaciones de producción donde las mismas nos han sido impuestas unilateralmente por parte de los Estados o gobiernos de turno, y por quienes no cuestionan esta lógica -los partidos institucionales y los sindicatos mayoritarios-, sino es desde el lado de hacerla más “simpática” o dicho en su jerga más racional, más “humana”.

LA PRECARIEDAD VISTA NO SOLO COMO PROBLEMA SINO COMO ELEMENTO COMUN QUE ESTABLECE LAS CONDICIONES DE VIDA DE UNA GRAN PARTE DE LA POBLACION Y CONTIENE EN SI MISMA EL PRINCIPIO DE ESPERANZA.

- Las transformaciones operadas en las formas de organización empresarial en una economía globalizada, han transformado las relaciones salariales. Estas transformaciones operan sobre las personas asalariadas que asisten perplejas a la conversión que se ha llevado a efecto del trabajo. El trabajo especializado se ha convertido en mera disponibilidad para el empleo (empleabilidad).

- Estas transformaciones incrementan la diversidad e inestabilidad de las situaciones y condiciones de trabajo y de la inseguridad e incertidumbre de quienes trabajan por causa de la discontinuidad del empleo y de la carencia de aplicación de su estatuto protector.

- Las relaciones salariales modernas se adaptan. La desregulación contiene la flexibilización del mercado de trabajo y un reordenamiento autoritario de dichas relaciones (ausencia de derechos, ausencia de democracia)..

- La organización del tiempo (el mediado por el mercado y aquel otro que está fuera) se construye sobre un tiempo íntegramente útil para la empresa, para los mercados monetarios, donde el tiempo de trabajo y de vida sea un tiempo plena y permanentemente productivo.

- Las nuevas formas de organización empresarial -descentralización productiva-, multiplican los centros de imputación de cargas y responsabilidades y al diversificar los poderes de organización, desorganizan el patrón clásico de la figura del empresario –sujeto imputable del conflicto de intereses-. Nos resulta difícil conocer la identidad y la ubicación del titular de los derechos y deberes nacidos de la relación salarial porque en los sistemas estructurales actuales, la empresa misma, su unidad, tiende a difuminarse, y así se pierde la transparencia que el principio de seguridad jurídica pide.

- La Empresa, su unidad, queda convertida hoy en un nodo dentro de una red. En ese nodo se anudan de forma coyuntural, ciertas operaciones, ciertas secuencias de procesos de producción y laborales entorno a distintas combinaciones de automatismos y capacidades laborales. Todos esos elementos conjugados en la empresa (operaciones, procesos, automatismos, capacidades laborales) se continúan hoy fuera de ella en sus propios ritmos: la supervivencia en el tiempo de dicha unidad como tal, se encuentra subordinada a las evoluciones permanentes de los mismos. Aquí reside el secreto de las deslocalizaciones y la externalización.

- El conflicto no desaparece pero se complejiza al disolverse en una red de telaraña, cuyo efecto social más inmediato no es otro que el de acrecer la posición de fuerza de las gerencias, de las empresas, del capital.

Enfrentarse al capitalismo exige no sólo combatir el trabajo asalariado en su forma social actual y en su manera de gestión, sino que requiere de una voluntad práctica de combatir la asignación obligatoria del trabajo de cuidados a las mujeres y generar contrapoderes que se muevan en otras lógicas de constitución de las relaciones sociales.

Referencias Bibliográficas:

“Globalización y neoliberalismo: ¿un futuro inevitable? Concepción Ortega y María José Guerra (coordinadoras), Editorial NOBEL 2002

Encuesta de Población Activa. II Trimestre de 2004. INE

“La racionalidad económica y la secularización” Andrés Bilbao. Revista de Investigaciones Sociológicas (REIS) nº 74. 1996.

“Curso sobre la historia del Pensamiento”, realizado con el profesor Andrés Bilbao, en los primeros años de la década de los 90.

“¿Qué esconde el trabajo? VV.AA. De próxima aparición y publicación por la Editorial de Traficantes de Sueños”.

Comentarios críticos de Jorge García (sociólogo y profesor de la UCM) al texto originario, los cuales se han incorporado al mismo. Gracias.

Este texto lo realice hace un par de años y de ahí que las cifras, estadísticas, reflejen la realidad de esos momentos. He preferido mantener el texto en sí, porque su actualización coyuntural a la realidad global existente, no modifica el análisis sobre lo que he denominado “fundamentos del desarrollo capitalista”.
Al texto le falta un análisis sobre las relaciones de poder que si bien se encuentran implícitas en su retórica, no son estudiadas en profundidad. Creo que en los debates, a partir de los textos que se nos han brindado, saldrán suficientemente.

Desiderio Martín – Militante de CGT

sábado, 30 de agosto de 2008

Calendario y Lugares de los Debates y Encuentros

Madrid: 15 y 16 de septiembre.

Barcelona 18 y 19 de septiembre.

Valencia: 20 y 21 de septiembre.

Marinaleda: 22 de septiembre.

Sevilla: 23 de septiembre.

Burgos: 24 de septiembre.

Euskadi: 25 y 26 de septiembre.

Para más información, escribir al compañero que realiza el acompañamiento

jueves, 3 de julio de 2008

LA ANARQUÍA COMO VERDADERA DEMOCRACIA (Porque cuando todo el pueblo gobierna nadie manda)

Este texto, del compañero Rafael Cid, gira, dentro del Debate sobre lo libertario en la coyuntura actual, entorno a tres cuestiones:

-situar el debate en la complejidad de los tipos de anarquismo posibles según contextos diferentes
-plantear el problema de la retirada del Estado tal como lo hemos conocido hasta la fecha
-repensar el anarquismo como verdadera democracia


Rafael Cid

Desde que tiene memoria, el anarquismo ha significado lucha contra el Estado, porque el Estado contiene y simboliza el sistema de opresión y explotación que impide la autodeterminación individual y colectiva en cumplimiento de su papel como guardián legitimador de los intereses de las oligarquías dominantes.

Pero ahora, cuando el Estado-nación adquiere fecha de caducidad, no por la acción del corrosivo embate antiautoritario sino para refundarse y servir mejor a la causa de la globalización neoliberal y capitalista, el pensar anárquicamente parece perder con esta mutación a uno de sus principales referentes. Ante esta perspectiva, ¿cuál debe ser la posición del anarquismo? ¿Sobrevivirá intelectual, social y éticamente el anarquismo en esta incipiente “sociedad del riesgo” (Ulrich Beck), que chapotea sin rumbo en una “vida liquida” (Zygmunt Bauman) dominada por el ocaso de la esfera pública y una imparable “corrosión del carácter” (Richard Sennett) que imposibilita la identidad moral? ¿Qué futuro tiene el anarquismo después del Estado?

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Responder a esta pregunta, requiere repensar el anarquismo, impulso que puede tener muchos y diferentes asertos, dependiendo de ópticas, coyunturas, situaciones, latitudes y momentos. Incluso cabría decir con mayor propiedad que los que habría que revisar son “los anarquismos”, en plural, porque no sólo existen distintas versiones teóricas del anarquismo (individualista, colectivista, organizado, invertebrado, etc.), sino que la geopolítica condiciona el tipo de anarquismo que se aplica en cada tiempo y lugar. Aunque los principios sean comunes y comunicantes, su desarrollo lógico tiene que adaptarse a cada circunstancia. El contexto de EEUU es distinto al de Europa y éste, a su vez, poco tiene que ver con el de América Latina, que, por otro lado, dista de parecerse a Asia, por no hablar de las sub-diferencias internas de esta compleja cartografía. Hablamos, ciertamente, de realidades incomparables, en algo caso con distancias seculares aunque cronológicamente habiten en la misma era, pero con una misma raíz. Desahuciados fascismos y comunismos por la historia como auténticas plagas ideológicas, sólo queda en pie la subversión anarquista para refutar a un capitalismo deshumanizado que hoy incluso está poniendo en peligro la vida sobre el planeta.

Pero una de esas formas de repensarlo, quizá la más prioritaria y seminal, consiste en “organizar la anarquía” explorando las fuentes intelectuales de la acción directa y el antiautoritarismo como no-dominación. Porque no nos hemos quedado huérfanos, ni es real el fin del Estado. Hay, que duda cabe, una tendencia al Estado mínimo (policial, contributivo y performativo), pero eso no hace sino blindar el lado autoritario del sistema, dejándolo desnudo de atributos asistenciales y solidarios que durante más de siglo han contribuido a legitimarle. Aparte de existir una manifiesta centrifugación del Estado a favor de instancias supranacionales, porque su verdadero “esperanto”, su “lingua franca”, es la unidad de cambio. La presente coyuntura global se caracteriza por la retirada del tipo de Estado contingente, que suplía autoritariamente al mercado donde este no llegaba, en favor de un mayor mercado que precisa para hacerse hegemónico de enfatizar al individuo aislado como consumidor soberano. Lo que conlleva la destrucción del individuo solidario y autónomo, algo que por otros medios también perseguía el viejo aparato del Estado-nación.

En realidad la tradición de combatir al Estado como tal nunca estuvo en la prioridad axiológica del anarquismo. Nuestra apuesta es que lo propio del movimiento libertario es la pasión por la libertad, la autodeterminación, la acción directa, la asociación voluntaria, el antiautoritarismo, el apoyo mutuo. Y todas estas certezas nos llevan a la necesidad de recuperar las raíces de la identidad libertaria en las fuentes de la no-dominación, y en ese contexto el antiestatismo es una derivada lógica, consecuente e indispensable, pero derivada y subsidiaria en cualquier caso. De lo contario, si aceptáramos el planteamiento bipolar, la actual jibarización del Estado significaría el ocaso del anarquismo. Y no hay tal.

El anarquismo goza ya de larga vida. Tiene una mala salud de hierro. Mientras comunismo y fascismo han sido consecutivamente sentenciados por la historia, la veta libertaria sigue vigente. Quizá porque, como decía Hegel del concepto de historia, representa el único modelo de convivencia cuyo desideratum es plasmar la historia humana como el progreso de la conciencia de la libertad. De ahí que haya que buscar respuestas de vigor y fuste que revelen la oculta energía del “viejo topo”, más allá de su coyuntural e histórico antiestatismo que tanto protagonismo focaliza. Porque la realidad constatable insiste en que el anarquismo, que aparentemente no está en ningún sitio –es una utopía-, constituye hoy por hoy una vigorosa evidencia (no es una ucronía).

El triunfo exponencial del sistema de libre mercado capitalista, no sólo supuso una derrota histórica de la democracia entendida como gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, sino que además permitió la usurpación de las señas de identidad de los primeros “liberales” avant la lettre, los radicales que rompieron las cadenas del feudalismo y apostaron por una sociedad de individuos libres y solidarios, los anarquistas. Esa fue la razón que motivó al anarquista individualista Joseph Dejacque a desmarcarse del término “liberal” y reclamar el neologismo “libertario” para la saga de pensamiento que tuvo a Proudhon, Bakunin y Kropotkin como pioneros.


Res pública

Lo que el capitalismo de fuste smithiano y el liberalismo asociado pusieron encima de la mesa fue la libertad de los modernos, una concepción de libertad individual (privacy) garantizada por la ley, que primero Jeremias Bentham y después Isaac Berlin rebautizaron como “libertades negativas”, en arriesgada cabriola terminológica que podría interpretarse como un lapsus freudiano. Una “privacy” que escinde la esfera pública de la privada y que fue utilizada con rotundo éxito como recambio suplantador de la libertad de los antiguos, modelo que, aparte de inspirar una democracia deliberativa y participativa, merecería por simetría representar la categoría de las “libertades positivas”.

Con lo que, sin pretenderlo, el ordenamiento democrático que la estructura económica capitalista demandaba en su holística, asumía las prerrogativas del panóptico ideado por Bentham como paradigma de arquitectura fabril. Una especie de casa de cristal que permitía a un estamento superior (más alto, jerárquica y socialmente hablando) controlar y regular el tráfico social, semaforizando opciones y actitudes de su escala de valores. Y aquí es donde el anarquismo y los anarquistas que en el mundo han sido forjaron su espléndida mala reputación. El libertario rechazo de los gestos autoritarios, elitistas, estatalistas, oligárquicos y de manumisión blanda que los Proudhon, Bakunin o Kropotkin defendieron al mantener insobornable el principio de la “acción directa”, hizo del pensamiento antiautoritario el único yacimiento socialmente verificable de la autodeterminación individual frente una democracia de mínimos de nueva planta.
Incluso, si no nos ciega la fe del carbonero, en el propio campo liberal independiente se pueden encontrar testimonios de disidencias, malgre lui, que entroncan con el acervo libertario. En un pensador tan conservador y riguroso como John Rawls despuntan rastros proudhonianos cuando aborda la crítica del utilitarismo por ignorar las necesidades de las personas y funcionar por mayorías (otra vez la Ley del número que explicitó nuestro Ricardo Mella), mecanismo que permite sacrificar por un teórico bien común a individuos concretos marginalizándolos. El autor de Teoría de la justicia afirma que la acción política justa debe ir encaminada a remover las desigualdades “involuntarias” (las originadas en naturaleza y la familia) y la desigualdad provocada por el medio social. Su famoso “principio de diferencia”, que significa en la práctica una “discriminación positiva” a favor de la gente más humilde y desdichada, comparte una cierta identidad moral con la propuesta del padre del anarquismo para acabar con el “derecho de fortuna” (la herencia), y las “ganancias sin trabajo”, que dado el origen social de toda riqueza es sinónimo de “rentas robadas”.

No hay ideas innatas. Todo texto tiene un contexto y su alfaguara de ideas. Hay que pensar el pensamiento por el calado del pensamiento mismo y no por su ubicación más o menos académica en zonas de complacencia política o intelectual. Y hay que huir de las verdades reveladas y de sus corifeos. Abunda el modelo de “entendido” que está de vuelta sin haber ido. A Marx, que nunca fue marxista, le petrificaron sus publicistas, y a Adam Smith los smithistas, que se disfrazaron con la divisa liberal para fundamentar un sistema económico degradado respecto al verdadero mensaje antifeudal del escocés, a la sazón profesor de filosofía moral.


De libertades

Conviene insistir en que ya en 1755 Adam Smith tenía a la Libertad con mayúscula en alto aprecio ético e intelectual, entendiendo por tal “la eliminación de cualquiera restricciones, excepto las impuestas por la justicia”, y manifestaba la convicción de que “la interacción libre de los individuos no produce ningún caos, sino una estructura ordenada lógicamente”. Nada más lejos del individuo monadista e insolidario que propaga e incentiva el neoliberalismo percutente. ¿No suena la fe teleológica de Adam Smith en la libertad afín a ese flash de Proudhon sobre la anarquía como la más alta expresión del orden? El sabio que produjo esa monumental investigación aplicada al reino de la escasez cifraba en “la simpatía y el sentimiento de comunidad” el fundamento de toda ética según dejó escrito en su libro Teoría de los sentimientos morales, un texto publicado diecisiete años antes que la obra que le procuro mérito y reconocimiento universal como padre de la economía.

Organizar la anarquía, indagar lo que de libertario hay en lo liberal y lo que de liberal hay en lo libertario, asumir el antiautoritarismo y la autodeterminación como una dimensión moral y la democracia como un referente, requiere trabajar en dos hemisferios a la vez. De un lado, exige recobrar el perfil intelectual en que apareció el anarquismo como ideología emancipatoria, sin ocultar tutelas y legados que puedan resultar incómodos desde una perspectiva unidimensional y fundamentalista. Y de otro, sacar las consecuencias de las petrificaciones a que ha sido sometida esa teorización esgrimida para preservarla, ingenua y torpemente, como pensamiento único y original. Sólo con un ejercicio de honestidad intelectual se puede avanzar en la necesaria utopía anarquista. Phillip Pettit, autor del célebre libro Republicanismo, sitúa en la fecunda obra de Thomas Hobbes el punto de fuga en que culmina el ciclo “libertario” y arranca el “liberal”, al asegurar que “la noción hobbesiana de libertad -como no influencia- gozó de poco influencia antes del siglo XVIII y (que) hasta ese momento la noción republicana de libertad como no-dominación imperó en el mundo angloparlante”.

A más más, como recuerda Hanna Pitkin en su obra El concepto de representación, fue Hobbes quien “inventó” el término “representación” para la historia del pensamiento, y el que conceptualizó el Estado (Leviathan) como paso civilizatorio ante un estado de naturaleza que convertía la vida del hombre en solitaria, pobre, desagradable, brutal y corta. Dos sinécdoques, “representación” y “Estado”, que operan el milagro político de tomar la parte por el todo sin mella de legitimidad ni soberanía. Es el mismo Hobbes, por otra parte, que ha sido agudamente reprobado contundentemente por Rawls al separar ética y política y suministrar la cobertura lógica para esa nueva racionalidad supersticiosa que hizo del capital la única medida de todas las cosas.

De la nada nada sale. La nada nada abona. Hay anarquismo porque supo intuir sin desmayo la esencia de la convivencia solidaria. Y aún habrá anarquismo porque mediante la acción directa se ha sembrado de experiencias e ideales el recto camino a la democracia. Kant, un referente que fue pre-contemporáneo de Proudhon y de Bakunin sólo concebía el Estado como Estado de Derecho para asegurar la autodeterminación individual (“la servidumbre es la muerte de la persona”), frente al Estado despótico y paternalista de la Ilustración que pretendía nuestra felicidad desde arriba.
La prueba está en esa generación emergente de pensadores republicanos y anarcoprimitvistas (pienso en el siempre interesante y trasgresor John Zerzan) que beben en sus fuentes con registros diferentes. La historia es memoria y pensamiento cuando se nutre de valores y experiencias de libertad. Y olvido y periodismo cuando habita en “una era de sucesos sin consecuencias” (John Zerzan, Futuro Primitivo, 2001, p.112). De ahí la necesidad de organizar la anarquía repensando su primer memorial para enfrentar el tiempo que viene de una sociedad sin Estado.

O si no, medítese en el siguiente análisis de Pettit: “A medida que el estado obtiene los poderes necesarios para ser un protector más eficaz, a medida que se le permite disponer de ejércitos, fuerzas de policía o de servicios de inteligencia más o más grandes, se convierte en una amenaza para la libertad como no-dominación, mayor aún que la de cualquier amenaza que ese estado trate de erradicar”.


El pueblo en asamblea

Como demuestra la reacción ante el democrático “no” del referéndum irlandés en el caso de la ratificación del Tratado de Lisboa, lo que hay hoy ni es democracia ni se puede calificar de política (“lo llaman democracia y no lo es”, grita la lúcida calle en momentos de catarsis), sino pura gestión de grupos de intereses barnizada con mensajes regalados. De ahí que redescubrir lo que de verdadera democracia hay en el anarquismo pueda ser un ejercicio útil. Repensar el anarquismo desde coordenadas democráticas es tanto como anarquizar la democracia, hacerla libertina, libertaria, radical y avanzada, superando su encorsetamiento retroliberal.

Debajo del atrezzo con que suele presentarse a la llamada “democracia representativa” y al “Estado democrático” se oculta un oximoro que, como sostiene el proverbio judío de las falsas evidencias, siempre se camufla en el punto más próximo al foco luminoso, en nuestro caso presentándose como paradigma del principio de legitimidad. Pero lo que pone en evidencia el anarquismo, y hoy muchos politólogos comienzan a admitir sotto voce, es la imposible cohabitación entre representación y democracia, entre Estado y polis: cual fingida mantis religiosa, la representación y el Estado canibalizan a la democracia de la polis. Como alguno de esos pensadores ha reconocido, Estado y representación constituyen una suerte de desgraciado lecho de Procusto para la democracia del demos, el pueblo en asamblea, y de la kratia, fuerza. Es más, desde la atalaya histórica vigente puede afirmarse que a más representación y Estado más consolidado, menos democracia, y viceversa. “Estado democrático” y “democracia representativa” son mundos incompatibles, sendas contradicciones en sus términos que el poder oligárquico legitimó para tomar de forma placeba las riendas de la sociedad.

Eso ya estaba inscrito en el ADN de la anarquía desde que Joseph-Pierre Proudhon acuñara ese término griego -como sinónimo de no gobierno, no autoridad- para definir el sistema de convivencia que mayores cotas de libertad e igualdad ofrece a la ciudadanía. Acción directa, equidad, libertad, pluralismo, laicismo, res pública, federalismo, solidaridad y autodeterminación son algunas señas de identidad de un anarquismo que se pretende como la ausencia de gobierno autoritario, ya que cuando todos gobiernan (demo-kratia) nadie manda (an-arquia). Luego, la en tantas veces en teoría desahuciada y utópica anarquía, que ha concitado esfuerzos sin cuento para borrarla de la historia del pensamiento social, defenestrarla del corpus científico y expulsarla del mundo académico como una anomalía marginal, se puede concebir como la recepción de la verdadera democracia, la radical, en la era de la sociedad industrial y las muchedumbres solitarias. La versión pensable y realizable de la “democracia de los modernos”.

Una idea preñada de futuro que, frente al pensamiento único y bípedo del comunismo-capitalismo de Estado y sus teloneros, siempre luchó por refutar estos reclamos y abstracciones. Y todo, por entender que sus arietes principales, el concepto de representación y el de Estado, no eran más que la expresión manumisora y cómplice de una sinécdoque (tomar la parte por el todo) y una metonimia (confundir las causas con el efecto), reimplantadas con anestesia occipital en un cuerpo político manufacturado como voluntad general.

Frente a esas entelequias diseñadas al servicio de la alienación-claudicación propiciada por la realpolitik –de la misma forma que en economía el capitalismo oficia respecto a la producción- la idea anarquista pone en el centro del sistema al hombre concreto, social e individualmente considerado, depositando en el ejercicio de su libertad y responsabilidad la dinámica de la política genuina entendida como casa común entre libres, iguales y racionales.


La política como acción directa

Luego están algunas motivaciones a la contra que también han contribuido a la redacción de estas páginas. Por ejemplo, acotar cierto revisionismo exhibido por viejos marxistas, como los ilustres y antiguos representantes de Socialismo o Barbarie tal que Corneluis Castoriadis, Claude Lefort o Miguel Abensour; por algunos miembros del denominado republicanismo cívico y por otros eximios francotiradores del oportunismo ideológico. Inflexión esta que converge finalmente en la proscripción del Estado y la representación como fatales errores del canonizado y demasiado tiempo celebrado socialismo científico y cuartelero que tanto infortunio, tragedia, dolor y miseria lleva cobrado. Muchos de estos pensadores ex post tienen el decoro de citar la raíces anarquistas de su “camino de Damasco” intelectual. Otros pocos lo insinúan con afectación dolosa, aunque sin pagar el peaje de descrédito debido. Y no faltan quienes, por último, pavonean en el río revuelto del populismo autoritario rutilantes exégesis sobre como “cambiar el mundo sin tomar el poder” esquivando toda referencia reveladora del calibre de su plagio y la catadura de su indigencia moral.

Pero los “anarquistas con carné”, que haberlos haylos, también debemos hacer autocrítica. Cara al avance social, es preciso devastar el interesado cliché del anarquista de manual con su fetichismo antisocial y pendenciero, tarifado de “comecuras” y espasmos netchaevtianos (“este héroe del asesinato político”, que dijo el casi siempre sagaz Bakunin), anclado en el fonambulismo de la mitología indígena que refuerza esa imagen del solipsismo ácrata tan del agrado de cuantos a derecha, centro e izquierda, en las instituciones y en la sociedad civil, entienden la insurgencia de lo libertario no sólo como una amenaza a sus posiciones de poder sino como un feroz e indiscriminado peligro social.

Sólo una auténtica participación deliberativa del demos (todo el pueblo en asamblea ) en el gobierno de la polis (la “autoinstitución de la colectividad por la colectividad”) será capaz de superar la galopante y funesta trivialización actual a que se ve sometido el concepto de democracia. Cuando la ciudadanía activa (sujeto de la polis) se reconoce en ella y la reivindica, únicamente la violencia extrema y concertada por los poderes fácticos e ilegítimos puede ya desalojarla. Como quedó demostrado en la defensa popular ante la destrucción homicida de la II República española, nuestro primer ensayo de democracia cabal. En este contexto de una nación balizada por siglos de dictaduras y meses de democracia, alguna reflexión sobre la esencia democrática del anarquismo merece el hecho de que nuestras dos únicas experiencias de res pública hayan tenido un acusado protagonismo libertario. Por una parte, durante la Primera República de 1873, con un presidente, Pi i Margall, introductor de Proudhon en el país, que en opinión de Federico Urales representó “el primer destello anarquista en España”.Y de otra, en la fase del Frente Popular de la Segunda República en 1936 (régimen surgido de un ¡ plebiscito municipalista ! en 1931), contribuyendo los anarquistas a su triunfo con una decisiva votación en las elecciones y luego, en momentos de máximo peligro, llegando incluso a compartir a regañadientes el gobierno.

El factor expansivo de la democracia participativa del demos frente a la democracia oligárquica de las élites tiene una manifestación colateral en la explosión cívico-cultural que históricamente ha acompañado a sus escasas manifestaciones, lo que prueba la extraordinaria capacidad creativa inserta en las energías que son liberadas cuando el pueblo llano asume su propio destino sin interferencias ni delegaciones. Las “edades de oro” que acunaron a la Grecia de Pericles, las ciudades-estado del Renacimiento italiano, la Revolución Americana de 1776, la Revolución Francesa de 1789 y los experimentos transformadores que significaron las efímeras repúblicas de Weimar y la española de 1931 son referentes del vigor autodeterminacionista que implica vivir “para” la política y no “de” la política.

De lo contario, si el pueblo resulta suplantado por élites y reducido a un espejismo epistemológico, el sistema político se convierte en una ruleta rusa reversible que sirve igual para pasar legalmente de una situación de dictadura a otra de democracia (caso transición española), como a la inversa, de la democracia al totalitarismo nazi (caso en Alemania de Hitler). Un eje-cigüeñal el descrito cuyas consecuencias fueron analizadas por Hans Kelsen, el jurista impulsor de la doctrina constitucional, y por Robert Michels, el sociólogo que culpó de la oligarquización de la democracia a la profesionalización jibarizada de la representación.


La anarquía de los modernos

La “democracia de los antiguos” se perdió petrificada en los turbios meandros de la sociedad de consumo y la autista delegación política. La posible “democracia de los modernos” será libertaria o será más de lo mismo pero peor. Porque, arrancado el referente de su experiencia, seremos fatalmente irreconocibles. Queda poco tiempo, pero aún estamos emplazados si hacemos de la adversidad virtud y confiamos el poder a la imaginación. La democracia, como recuerda Tucidides, se formuló en momentos de crisis, cuando tras la derrota griega en la I Guerra del Peloponeso Pericles declaró: “Tenemos un régimen político que no emula las leyes de otros pueblos, y más que imitadores de los demás, somos un modelo a seguir. Su nombre, debido a que el gobierno no depende de unos pocos sino de la mayoría, es democracia”.

La reflexión sobre el anarquismo como verdadera democracia exige la compresión cabal del concepto clave de “representación”, que es el locus donde se materializa la “ausencia de la presencia” del ciudadano activo, y abordar con competencia el reciente y decisivo problema de los media como nuevos agentes mediadores en las sociedades del conocimiento. Una colosal herramienta que ha logrado entronizar urbi et orbi una “democracia de percepción”, un elemento sobrevenido con el que se intenta culminar la deriva de las iniciativas políticas más o menos inclusivas a favor de una democracia excluyente, de karaoke o simulacro. Y todo para que las “personas físicas” (los ciudadanos) sucumban ante la “personas jurídica” (la empresa), mientras la democracia, en cuyos valores hay yacimientos de equidad, veracidad y libertad (isonomia, isegoría y parresia) sea definitivamente sustituida por la demoscopia, ese testimonio de opinión pública-publicada fabricada por la galaxia mediática. Los medios de comunicación de masas son actualmente los nuevos púlpitos que nos catequizan en la servidumbre voluntaria.

¿Sobrevivirá intelectual, social y éticamente el anarquismo en esta incipiente “sociedad del riesgo” (Ulrich Beck), que chapotea sin rumbo en una “vida liquida” (Zygmunt Bauman) dominada por el ocaso de la esfera pública y una imparable “corrosión del carácter” (Richard Sennett) que imposibilita la identidad moral? ¿Qué futuro tiene el anarquismo después del Estado? Ha llegado la hora de que futuros investigadores, gentes sin perjuicios ni prejuicios, honestos ciudadanos, ahonden en los valores democráticos de la acción directa.

Allons enfants, un último esfuerzo, su nombre es demoacracia.

Nota: Este texto forma parte del ensayo de Rafael Cid, “DEMOACRACIA. EL ANARQUISMO DE LOS MODERNOS”, de próxima publicación.

martes, 24 de junio de 2008

Una crítica libertaria de la actual coyuntura

Mesa redonda de debate promovida por el Grupo de Trabajo Solidaridad Libertaria de la CGT de Burgos, con la colaboración del Ateneo Libertario “La Idea” CGT Madrid, Libre Pensamiento y la CGT


Introducción

El Grupo de Trabajo Solidaridad Libertaria de la CGT de Burgos organiza la visita a España del compañero libertario de Brasil, Bruno Lima Rocha, militante de la FAG (Federación Anarquista Gaucha, politólogo y periodista). Con motivo de su presencia, teniendo en cuenta el trabajo que están desarrollando en algunos países de América del Sur, parece interesante organizar una mesa redonda en la que participarán, además de dicho compañero, algunas personas que participan activamente en el movimiento libertario en España, además de la invitación a alguna persona de otros países de Europa. Así mismo habrá otros actos en otras ciudades como Barcelona, Valencia, Sevilla, Burgos, Vitoria y otras a designar.

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En la organización del encuentro participan las instituciones mencionadas al principio, estando abierto a otras posibles incorporaciones. El compañero que se encarga de la coordinación del viaje de Bruno es José María Olaizola.

Objetivos

El objetivo central es realizar un debate con rigor y profundidad sobre la actual coyuntura internacional y nacional, análisis realizado desde una perspectiva libertaria.

Se trata de poner de manifiesto cuáles son las tendencias dominantes en los procesos actuales de globalización, las diferentes opciones que luchan por ejercer un control de dichos procesos y las previsibles consecuencias que van a tener a corto y medio plazo.

Igualmente se trata de poner a prueba la pertinencia de las categorías libertarias de análisis de la realidad social y política, así como de la vigencia y eficacia de las propuestas libertarias en la capacidad de proponer alternativas de lucha y organización social.

Todo ello está encaminado a ofrecer a las personas que militan en organizaciones de orientación libertaria unos documentos que sean útiles en el desarrollo de las tácticas de movilización y lucha por la transformación social, así como en la formación de quienes se mueven en círculos próximos a los nuestros. De hecho los compañeros anarquistas latino americanos, que se encuentran representados en lo que ellos llaman “anarquismo organizado e insertado socialmente” para diferenciarse de otras corrientes anarquistas, desde hace un año aproximadamente se han dotado de un documento de debate con el título “Wellintong Gallarza y Malvina Tavares: material de trabajo hacia la formación teórica conjunta de la FAU-FAG (Federación Anarquista Uruguaya y Federación Anarquista Gaucha)”, documento que también debaten otros grupos anarquistas, argentinos, chilenos,…..del cual uno de los autores es el compañero Bruno.

Metodología

Fase previa

Se anunciará el encuentro en los medios de los que disponemos: Libre Pensamiento, Rojo y Negro, Solidaridad Libertaria de la CGT Burgos,..…, invitando a la gente a que envié sugerencias e inicie la discusión.

A mediados de julio debieran estar redactados los dos documentos que van a servir de base, aunque puedan ser modificados con posterioridad, teniendo en cuenta lo que vaya apareciendo durante la discusión previa.

Para esta etapa se ha creado una plataforma adecuada en Internet, como puede ser un cuaderno de bitácora (blog) (para lo que proponemos el espacio de materiales ya existente del Grupo de Trabajo en http://solidaridadlibertaria.blogspot.com, para los materiales definitivos y publicitables), también en, http://debatelibertario.blogspot.com e iremos articulando el resto de herramientas informáticas necesarias. Desde ahora estará en el blog el documento aludido de los compañeros latinoamericanos. Todas las aportaciones enviarlas a info@red-libertaria.net para posteriormente colgarlas si os parece adecuado el procedimiento.

Mesa redonda en Madrid (15 y 16 de septiembre, de 17:30 a 21 horas)

El formato del encuentro será el de una mesa redonda en la que participarán entre cinco y siete personas, además del moderador. Una de las personas se encargará de redactar un documento básico sobre el tema en cuestión, más bien breve, que será enviado con antelación al resto de las personas que participan en el debate.

Al comienzo del mismo, el ponente hará una breve presentación de sus tesis fundamentales, para proceder a continuación a un debate entre todos los participantes. La función del moderador no se limitará a ir dando la palabra, sino que deberá garantizar la continuidad de la discusión así como el que el debate permanezca centrado en el tema propuesto, haciendo posible un avance y profundización en el análisis. Esta primera parte del encuentro durará dos horas.

Tras un descanso de media hora, se continúa el debate, pero esta vez abierto, con la participación del público que ha asistido a la primera parte, limitando en este caso el tiempo de que disponen los miembros de la mesa redonda para intervenir ante preguntas directas o alusiones que merezcan una aclaración. El moderador seguirá cumpliendo la misma función que en el período anterior.

Fase final

Como resultado de todo ello, debiera aparecer una publicación en la que se presentara lo que podemos denominar un análisis libertario de coyuntura, tal y como se enuncia en el encabezamiento.
Eso se puede traducir en un cuaderno de debate, del tipo de los que se hacen en la CGT, una publicación más formal, como la edición de un libro, un número de Libre Pensamiento o cualquier otro tipo de publicación que se acuerde…

Contenidos

Como ya hemos expuesto en los párrafos anteriores, se trata de realizar un análisis de coyuntura, término que sin duda puede resultar algo amplio, pero que centra bien lo que vamos buscando. Contamos con dos tardes y eso nos lleva a proponer distribuir la discusión en torno a dos temas centrales

Análisis de coyuntura política
Entendemos aquí la política en su sentido amplio, tal y como está presente en la tradición política anarquista y anarcosindicalista. Esto es, hacemos referencia a la manera de organizar la vida de los ciudadanos, incluyendo por tanto formas de organización políticas en sentido restringido (democracias representativas, partidos políticos, organismos internacionales…), organizaciones de la sociedad civil (movimientos sociales, organizaciones no gubernamentales…) y organizaciones de trabajadores o sindicatos.

Análisis de coyuntura cultural y económica
Entendemos ambos en su sentido igualmente amplio, esto es, las relaciones sociales de producción en sentido general, los modos de producción y de distribución de la riqueza en el mundo, la producción de significados y de normas de cohesión social, los medios de comunicación social, las pautas de comportamiento de los diferentes grupos sociales y las formas de entender la vida cotidiana y la satisfacción de las necesidades…

Participantes

El ponente de la primera parte será Rafael Cid (libertario y periodista) y el ponente será Desi Martín (CGT).

Los participantes en las diferentes mesas serán: en la primera, Jacinto Ceacero (Sec.General de la CGT), Félix Garcia Moriyón (CGT) que será el moderador de ambas mesas y, como participantes en ambas mesas Bruno Lima Rocha (Federación Anarquista gaucha de Brasil), Stéfano d’Errico (Sec. General de UNICOBAS Italia y autor del libro “Anarchismo e politica” sobre Berneri editado recientemente en Italia), Rafael Cid, ya citado, como ponente, Arístides Pedraza (Solidarios, democráticos unitarios (SUD) y organización Socialista Libertaria (OSL) de Suiza), el ya citado Desi Martín, Paco Marcellán. (CGT).

En la segunda mesa, los ya aludidos como participantes en ambas mesas, en este caso el ponente será Desi Martín y se añade José Carlos Castro (CGT).

Fechas y lugar

Las fechas son lunes 15 y martes 16 de septiembre en Madrid, con horario de 17:30 a 21 (rigurosa puntualidad den el comienzo y el final).

El lugar será en los locales del Ateneo de la CGT, sitos en la C/Alenza, 13 Bajo

En Burgos, 18 de Junio de 2.008 por el grupo promotor Solidaridad Libertaria de Burgos y coordinador del viaje, José María Olaizola.

Teléfonos de contacto y correo electrónico. 629 161654 ; info@red-libertaria.net

miércoles, 18 de junio de 2008

Documento Debate

Los compañeros anarquistas latino americanos, que se encuentran representados en lo que ellos llaman “anarquismo organizado e insertado socialmente” para diferenciarse de otras corrientes anarquistas, desde hace un año aproximadamente se han dotado de un documento de debate con el título “Wellintong Gallarza y Malvina Tavares: material de trabajo hacia la formación teórica conjunta de la FAU-FAG (Federación Anarquista Uruguaya y Federación Anarquista Gaucha)”, documento que también debaten otros grupos anarquistas, argentinos, chilenos,…..del cual uno de los autores es el compañero Bruno.

Este documento consta de 72 páginas. En el siguiente enlace podéis encontrarlo en formato PDF.

Documento Wellington Gallarza y Malvina Tavares: material de trabajo hacia la formación teórica conjunta Fau-Fag.